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¿Qué es la cosmética ecológica?

La cosmética ecológica, también conocida como orgánica o biológica, es aquella que se elabora con ingredientes vegetales procedentes de cultivos ecológicos donde no se han empleado pesticidas ni abonos petroquímicos.

Además, la cosmética ecológica nunca es testada en animales y, en su composición, jamás encontrarás parabenos, conservantes, colorantes, siliconas o perfumes sintéticos, unas sustancias que pueden provocar reacciones alérgicas y, en algunos casos, dañar la salud.

Pero los beneficios de la cosmética ecológica no acaban aquí, ya que este tipo de productos de belleza recurren a la agricultura ecológica y cuentan con un proceso de elaboración que no contamina el planeta, por lo que nos encontramos ante un tipo de cosméticos que protegen el medio ambiente.

¿Qué es la agricultura ecológica?

La agricultura ecológica, también llamada agricultura orgánica o biológica, es aquella que utiliza los recursos naturales en sus cultivos y que no recurre a sustancias químicas de síntesis, a pesticidas o a abonos para combatir las plagas.

De este modo, la agricultura ecológica mantiene la fertilidad de la tierra, respeta el medio ambiente y permite obtener productos saludables y libres de tóxicos.

Los beneficios de la cosmética ecológica, orgánica o biológica en la belleza

Más de la mitad de los productos que aplicamos en la piel son absorbidos por el cuerpo hasta alcanzar el torrente sanguíneo.

Es por ello que determinadas sustancias químicas que no son reconocidas por el organismo pueden provocar la aparición de reacciones alérgicas, algo que no ocurre con los productos orgánicos debido a que están compuestos por ingredientes vegetales procedentes de la agricultura ecológica.

De este modo, se podría decir que la cosmética ecológica:

  • No produce alergias, a no ser que se sufra una incompatibilidad concreta a un ingrediente natural determinado.
  • Es ideal para cuidar todo tipo de pieles, en especial los cutis más sensibles debido a que no trae consigo rojeces o irritaciones.
  • No es más cara que la cosmética convencional. De hecho, ninguno de los productos que vendemos en Ecobelleza supera los 30 euros.
  • Aunque son muchos los productos de belleza convencionales que parecen tener efectos inmediatos sobre la piel, estos son, en muchas ocasiones, momentáneos y poco duraderos debido a que desaparecen en cuanto dejamos de usar el producto. La cosmética ecológica, en cambio, ofrece beneficios a medio o largo plazo, ya que se adapta a la perfección al cuerpo al contar con elementos similares a los de nuestra composición celular.

¿Por qué comprar cosmética ecológica certificada?

Por desgracia existen marcas que, a pesar de afirmar que son ecológicas, no cumplen con los requisitos que definen a la cosmética orgánica.

Entonces, ¿cómo puedes saber si estás adquiriendo productos ecológicos? Pues consultando a un experto antes de realizar la adquisición o comprando en tiendas como Ecobelleza, donde disponemos de cosmética certificada con sellos que responden a unos estándares de calidad y que te dan la certeza de que los cosméticos han sido elaborados con productos ecológicos y naturales.

Dichos sellos avalan que todo el proceso de elaboración, que va desde la materia prima hasta el producto final que vendemos en Ecobelleza, es aprobado por mecanismos de control que certifican la calidad de todos nuestros cosméticos.

Diferencias entre cosmética ecológica y cosmética natural

Existe una pregunta que ronda la cabeza de multitud de hombres y mujeres: ¿es lo mismo cosmética ecológica que cosmética natural? La respuesta es no, ya que existen claras diferencias entre ambas.

La cosmética ecológica contiene sustancias vegetales y el 95 % de sus ingredientes son de origen vegetal y están libres de pesticidas, abonos petroquímicos e ingredientes modificados genéticamente.

No obstante, la cosmética natural se denomina así debido a que, aunque lleva algún ingrediente vegetal en su composición, el porcentaje es mucho menor que el de la cosmética orgánica y, además, puede contener productos sintéticos que, aunque no perjudican el medio ambiente y no resultan dañinos para la salud, no pueden considerarse naturales.